Las 5 cifras clave de toda startup

Empezar un nuevo proyecto empresarial es una de esas cosas que te llena de ilusión. Transmites pasión a cada pobre sujeto que se te cruza y te pregunta por lo que haces. Les cuentas las grandezas de tu producto, las necesidades que cubre, como va a revolucionar el mercado… Vaya, que parece un caso típico de proselitismo. Cuando te diriges a hablar con posibles inversores, bancos, partners o cualquiera que mantenga un interés económico en tu proyecto la tendencia es utilizar el mismo discurso. Intentamos enamorar a nuestro interlocutor a base de las grandes virtudes de nuestro proyecto. Grave error. La pasión está bien pero lo que la gente que se juega su dinero contigo quiere oís son cifras. Éstas deben ser reales, o al menos estimadas siguiendo métodos coherentes. A continuación os dejo las cinco que consideramos clave tener a punto para llevar a buen puerto nuestra startup.

Imatge

 

– Punto muerto: Más que la cantidad, el momento en que llegamos a él. Para la gente que desconozca el concepto, el punto muerto es ese volumen de facturación en el que hemos acabado de recuperar la inversión y empezamos a generar beneficios. Gracias al margen de cada unidad que vendemos vamos ingresando un dinero neto de coste que no podemos considerar beneficio hasta pasado este punto. Una vez ya se ha recuperado toda la inversión, nuestros beneficios pasan a engrosar realmente nuestra cuenta de resultados. Saber el tiempo que nos llevará llegar a este momento es muy importante. Cuanto más lento sea el retorno más riesgo financiero implica nuestro proyecto. El mundo empresarial está lleno de incógnitas que pueden devenir en obstáculos insalvables. Si nos topamos con uno antes de llegar al punto muerto nuestro proyecto nos habrá supuesto unas pérdidas netas que nunca son bienvenidas.

 

– Ingresos: ¿Cuántos ingresos genera nuestra startup? Esta es una de esas preguntas típicas de las cuales debemos conocer la respuesta. Y ya puestos, a parte de la cifra concreta debemos definir cuál es la estructura de estos ingresos. Siempre será mejor tener fuentes diversificadas de ingresos en vez de un único cliente que nos aporte todo el volumen. En casos como el segundo prácticamente no tenemos poder de negociación y quedamos a la merced de su voluntad. Así pues, debemos pensar siempre en nuevas vías de ingresos para nuestro negocio y, con el tiempo, algunas se pueden convertir en recurrentes y entrar a formar parte de nuestro modelo de negocio.

 

– Estructura de costes: Así como debemos tener controlados los ingresos, lo mismo pasa con los costes. En este caso debemos tener muy clara la composición de nuestros costes totales. Cuántos de ellos son fijos, cuántos variables, cual es el coste marginal, cual el coste medio… Tener clara toda esta información nos permitirá entre otras cosas saber cuándo es interesante producir y cuándo es mejor echar el cierre. En ese punto en el que solo pierdes dinero y no hay perspectivas realistas de cambiar la dinámica es mejor hacer una retirada estratégica.  De la misma forma, un buen conocimiento de los costes nos permite en las fases iniciales saber cuánto podemos aguantar con la estructura que tenemos. Eso nos proporcionará un deadline dónde o empezamos a generar ingresos o somos carne de concurso de acreedores.

 

– Beneficios: Más importante aún que los ingresos son los beneficios. Éstos son simplemente lo que queda de los ingresos una vez descontados los costes. Esta cifra es la que marcará nuestra rentabilidad como empresa y debe ser la brújula con la que tomemos todas las decisiones. Si nos vienen con una fantástica oportunidad de negocio debemos fijarnos en cómo va a afectar a nuestra cuenta de resultados. Operando de esta forma siempre mantendremos una cierta estabilidad financiera. Eso sí, tener presente la cuenta de resultados no es excusa para aceptar la inmovilidad. Una maniobra agresiva puede suponer un riesgo pero si el análisis nos dice que va a repercutir positivamente en el futuro en la cuenta de resultados debemos estudiar la opción.

 

– Período de caja: Esta cifra es el tiempo que pasa entre que se hace el desembolso para fabricar una unidad y el momento en que se ingresa su precio. Los periodos de caja largos condicionan mucho nuestra empresa y someten a fuertes tensiones nuestras finanzas y tesorería. Para que nos entendamos, cuanto más corto sea mejor, y si encima es negativo ya es fantástico. El saber a ciencia cierta cuál es nuestro período de caja hará que podamos definir de manera más eficiente nuestras necesidades de financiación. Si no lo conocemos nos podemos encontrar con que tengamos que cerrar aún teniendo clientes e ingresos, pues si no tenemos liquidez suficiente para afrontar los pagos a corto plazo nos encontraremos con nuestra actividad bloqueada.

 

Como hemos visto, si bien la pasión es esencial en el mundillo del emprendedor, debemos ser profesionales y calcular todas estas cifras para no encontrarnos con sorpresas. Si no sabes cómo hacerlo tienes diferentes opciones. Existen libros donde se recogen las enseñanzas de los mejores MBA, así que escoge uno y empápate. Otra opción es buscar un socio business, que son mucho más fáciles de localizar que los socios tecnológicos, y si no te gustan estas opciones siempre puedes contactar con un especialista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s